Este cortometraje de Carlos Bouvier se alzó con el Roel de Oro en el Festival de Medina del Campo de 2011. Con fuerte repercusión en las redes, este trabajo hace un retrato del despiadado mundo laboral con tanta verdad como ingenio.
Gema Zelarayán, Camila Bertone, Gema Santoyo y Javier Mejía protagonizan estos diez minutos que nos transportan hasta las oficinas de una ETT, entre el aséptico material de trabajo el duelo western está servido.
Dardo Helguera en la fotografía, sonido y postproducción de Arturo Fernández, y el montaje de Óscar Morillas son algunos de los ingredientes técnicos de un cortometraje que ¡levanta la voz!
Exhibida en 2011 en el Festival de Cinema Anarquista de Barcelona, esta pieza, de una duración cercana a la media hora, analiza los disturbios acaecidos en Grecia a finales de 2008 mediante el relato en primera persona de un joven en busca de las semillas de una revolución por llegar.
El documental, elaborado mediante imágenes de archivo obtenidas en la red o tomadas directamente de informativos de televisión, aparece a medio camino entre el documental de autor, utilizando una serie de tropos metalingüísticos y figuras recurrentes que la acercan a obras como Level 5, y el cine de la disidencia, dada la relativa inmediatez de su realización, así como su distribución por canales de carácter militante. En este filme, mediante la muerte de Alexandros Grigoropoulos y la serie de diálogos que establece con ciertas figuras retóricas como la Libertad, en busca de un film no realizado del propio Marker, el director intenta devolvernos la esperanza en ciertas manifestaciones de insurrección social.
Documental realizado en Valparaíso, Chile. Indaga y refleja desde dónde se gestan las manifestaciones sociales más radicales a modo de autodefensa en contra de la violencia que ejerce el estado sobre la sociedad o gran parte de ella.
Es muy posible, tal y como revelan los hechos en este documental, que en el tema del SIDA exista un fraude colosal: el silencio, la censura a la que están obligados los científicos disidentes, también los galardonados con el Premio Nobel; la falta de pruebas fiables sobre la relación VHI-SIDA; los tests de resultados equívocos; los orígenes del AZT y sus terribles efectos secundarios; los extraños casos de tantos supervivientes de largo plazo que no toman medicación de parejas serodiscordantes que no se han contagiado, de recién-nacidos que negativizan el virus o bien nacen sin él. Los efectos secundarios de los medicamentos contra el SIDA que se prescriben en la actualidad provocan enfermedades tan graves como la supuesta acción del propio virus.
¿No será que hay un interés por no encontrar la cura del SIDA? Después de casi 30 años de investigación y millones de dólares invertidos han convertido el SIDA en una enfermedad crónica que causa la dependencia de los fármacos a miles de personas con el consiguiente aumento de los beneficios de la industria que mueve el VIH.
Muchos científicos y personalidades disidentes opinan que el SIDA tiene un origen tóxico causado por drogas y malas condiciones de vida. En África se llama SIDA a las enfermedades endémicas de la pobreza: tuberculosis, hongos, neumonía... Peter Duesberg sostiene que el origen del SIDA occidental está en la plaga de psicotrópicos con que la humanidad convive desde los años 70, así como el abuso indiscriminado de todo tipos de fármacos para solventar los efectos secundarios de uso de drogas recreativas, la mala vida, además de otras circunstancias inmunodepresoras.