sábado, 15 de noviembre de 2014

ANGELO MERENDINO: HISTORIA DE AMOR Y TRAGEDIA.

Angelo Merendino es un fotógrafo estadounidense, de evidente origen italiano, cuya vida dio un giro radical a raíz de casarse con Jen (Jennifer), la mujer de la que se enamoró perdidamente en una fiesta en Cleveland, ciudad en la que residían. Empezaron a salir y, tras mudarse ambos a Nueva York, ciudad donde Jen había sido trasladada en su trabajo, la pareja decidió casarse. Como marco de este evento eligieron Central Park. La historia de amor de estas dos personas parecía estar sacada de un cuento de hadas. La vida les sonreía. Todo era perfecto. Nada les salía mal. Nada, hasta que, pasados cinco meses desde la boda, a Jen le detectaron varios tumores malignos en el pecho. La noticia, lejos de amedrentarles, provocó que se unieran más aún. Decidieron afrontar el proceso, el duro e interminable proceso de tratamiento, los dos juntos, sin fisuras, apoyándose el uno al otro. Se dijeron que lo mejor que les podía haber pasado era tenerse el uno al otro y que gracias a ello lucharían porque Jen saliera de este maldito trance en que siempre se convierte un cáncer. Fue en ese momento cuando Angelo se propuso expresar lo que se siente cuando uno ha de enfrentarse a esta durísima enfermedad. Y quiso hacerlo de la manera que mejor él sabía: con fotografías. Siempre con la cámara a mano, preparada para disparar, retrató diferentes momentos de la enfermedad. Momentos complicados, de sufrimiento, pero también de alegría y esperanza. Desafortunadamente para ellos, la enfermedad, a pesar de los devastadores tratamientos médicos, avanzó inexorable en el cuerpo de Jen y acabó con su vida cuatro años más tarde.

“Mis fotografías muestran la vida cotidiana. Ellas humanizan el rostro de cáncer, en la cara de mi esposa. Muestran el reto, la dificultad, el miedo, la tristeza y la soledad que enfrentamos, que Jennifer se enfrentó, mientras luchaba con esta enfermedad. Pero lo más importante de todo, mostrar nuestro amor. Estas fotografías no nos definen, sino que somos nosotros.” Dice Angelo… 

Sin duda una historia de amor verdadero. Cumpliendo tal y como ambos lo prometieron al casarse, queriéndose y amándose en la salud o en la enfermedad. Ahí estuvo Angelo, para acompañar a su querida esposa.

La primera vez que vi a Jennifer sabía. Yo sabía que ella era la elegida. Yo sabía, al igual que mi papá cuando contó a sus hermanas en el invierno de 1951 después de conocer a mi mamá por primera vez, “la encontré.” 

Un mes más tarde Jen consiguió un trabajo en Manhattan y dejó Cleveland. Yo iría a la ciudad – a ver a mi hermano, pero realmente quería ver Jen. En cada visita mi corazón le gritaba a mi cerebro “, le digo!” Pero no podía reunir el valor para decirle a Jen que no podía vivir sin ella. Mi corazón finalmente se impuso y, como un chico de escuela, le dije a Jen “Estoy enamorado de ti.” Para el alivio de los latidos de mi corazón, los ojos hermosos de Jen se iluminaron y dijo: “¡Yo también!” 

Seis meses más tarde, recogí mis pertenencias y viajé a Nueva York con un anillo de compromiso quemando un agujero en el bolsillo. Esa noche, en el restaurante italiano favorito, me puse de rodillas y le pedí a Jen que se casara conmigo. Menos de un año más tarde nos casamos en Central Park, rodeados de nuestros familiares y amigos. Más tarde esa noche, bailamos nuestro primer baile como marido y mujer, acompañado por mi padre y su acordeón – ”Estoy en el estado de ánimo para el amor … “ 

Cinco meses más tarde Jen fue diagnosticada con cáncer de mama. Recuerdo el momento exacto… La voz de Jen y la sensación de entumecimiento que me envolvía. Ese sentimiento nunca se ha ido. Nunca voy a olvidar cómo nos miramos a los ojos, el uno sostuvo las manos del otro. “Estamos juntos, vamos a estar bien.” 

Con cada desafío que se acercaba. Las palabras se volvían menos importantes. Una noche Jen acababa de ser admitida en el hospital, el dolor estaba fuera de control. Ella me agarró del brazo, con los ojos llorosos: “Hay que mirarnos a los ojos, esa es la única manera que puedo manejar este dolor.” Nos amábamos con cada pedacito de nuestras almas. 

Jen me enseñó a amar, a escuchar, a dar y creer en los demás y para mí. Nunca he sido tan feliz como lo fui durante este tiempo. 

A lo largo de nuestra batalla, tuvimos la suerte de tener un fuerte grupo de apoyo, pero aún luchaba por conseguir que la gente entienda nuestro día a día la vida y las dificultades que enfrentamos. Jen tenía un dolor crónico de los efectos secundarios de casi 4 años de tratamiento y medicamentos. A los 39 años Jen comenzó a usar un caminador y estaba agotada de estar constantemente al tanto de todos los golpes y moretones. Estancias hospitalarias de más de 10 días no era raras. La frecuentes visitas al médico eran debido a batallas con las compañías de seguros. El miedo, la ansiedad y las preocupaciones eran constantes.

Ahora, después de esta vivencia, Angelo ha dedicado una parte muy importante de su vida a dar a conocer su caso, a proporcionar una esperanza que pueda ayudar a toda la gente en una situación similar. Sus fotos, las absolutamente desgarradoras fotografías de esta enfermedad, con sus altos y bajos, muestran de una manera absolutamente maravillosa lo que con amor y esperanza puede llegarse a alcanzar. El final es triste y desolador, pero el mensaje es de una belleza desbordante.


Ever after

TED

Jen Merendino

jueves, 30 de octubre de 2014

Documental: UTOPÍA EN EL HORIZONTE.

En mayo de 2011, centenares de miles de griegos irrumpieron en la Plaza Sintagma en Atenas para protestar contra la liquidación de su país, de sus derechos laborales y de sus medios de subsistencia a las corruptas élites nacionales y los intereses financieros en el extranjero.

En cuestión de días, un campamento de protesta fue creado – organizado bajo los principios de democracia directa, autogestión y ayuda mutua – proporcionando una vislumbre de utopía en medio de una devastadora crisis financiera, política y social. El 28-29 de Junio, durante una votación parlamentaria sobre nuevas medidas de austeridad, el estado finalmente respondió con fuerza brutal, eventualmente desalojando a los manifestantes de la plaza y aplastando el potencial radical de su experimento social.

Un año más tarde, Leonidas Oikonomakis y Jérôme Roos – investigadores en el Instituto Universitario Europeo y coautores del blog activista ROARMAG.org – regresaron a Atenas para hablar con activistas involucrados en el movimiento y la ocupación de la Plaza Sintagma, así como el héroe de la resistencia en la Segunda Guerra Mundial, Manolis Glezos. Lo que sigue es este retrato dramático de un país al borde del colapso; y de las personas que decidieron luchar para construir un mundo nuevo sobre viejas ruinas.

[Utopía en el Horizonte]


"La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar."  - EDUARDO GALEANO -

miércoles, 15 de octubre de 2014

Documental: EL CINE LIBERTARIO.

Al estallar la Guerra Civil española en julio de 1936, el sindicato anarquista CNT socializó la industria del cine en España. En Madrid y Barcelona los trabajadores del cine asumieron, a través del sindicato, los bienes de producción y se produjeron numerosas películas. Esto dio lugar a un período único que no se ha vuelto a producir en ninguna otra cinematografía mundial. Pese a que el país estaba sumido en una cruenta guerra, entre 1936 y 1938 se rodaron y estrenaron películas de muy variada temática: dramas sociales, comedias musicales, filmes de denuncia y documentales bélicos. 

Todas ellas componen un variado mosaico que da lugar a uno de los momentos más insólitos y originales de la cinematografía española. A través de la opinión de distintos expertos, así como del testimonio del director de fotografía y restaurador español, Juan Mariné, el documental recorre cada una de las producciones que constituyen un legado excepcional de la cinematografía española. Fue un periodo muy efímero durante el cual los guionistas, los directores, los técnicos y los actores españoles demostraron una de las máximas del mundo del espectáculo: pese a los bombardeos, el hambre y el drama de la guerra, el espectáculo debía continuar, y continuó.

[El cine libertario]

lunes, 15 de septiembre de 2014

HAROSHI: "LA BELLEZA DE LA DESOBEDIENCIA"

Hoy en día ya nadie sabe lo que es la belleza.

Belleza no es un fajo de billetes, no es un cuerpo perfecto, no es el brillo falso de estos tiempos.

Belleza no es una carrera magistral, ni una mente eficiente al servicio del capital.

Belleza no es consumo, tú eres consumido. Belleza no son posesiones, son tus acciones. Belleza no es tu inteligencia, ni tu competencia. Belleza es voluntad de morir por tus ideas.

Eso es belleza, una mente en claridad sufriendo por el hecho de estar viendo más allá, no venderse por la muerte del triunfo personal, estar dispuesto a todo ¡no te van a parar!

Belleza es la lucha por las ideas. ¿Y una mujer tirando una piedra? Mi reina. No os confundáis: pudimos ser como el resto de la gente. Belleza es una decisión absolutamente consciente.

Belleza no es una modelo perfecta. Belleza es una mujer con heridas de guerra. Belleza no es tu casa, ni tu coche, ni tu cuenta sino aquello a lo que puedes renunciar por tus ideas.

Belleza es una acción de alguien que no entienden los demás porque pertenece a una lógica de elevada claridad. Belleza no es una hipoteca, ni salir a drogarse ni porros, ni alcohol, ni un trabajo estable... ¡eso es ser un cobarde!

Belleza es revolución, disciplina estricta y la fuerza del ciclón. Belleza no es un sistema de vida perfecto. Te oxidas cada día, algún día estarás muerto. Belleza es cuando mueras, saber quien has sido no haber sido solo una pieza de este mecanismo. Belleza es desobediencia, porque tienes cierta visión. Belleza es el amor.

En el mundo de los mudos, de los ciegos, de los duelos por el ego, donde todos van a saco a por el sexo y los talegos identidades ya prefabricadas, espectadores en las gradas, gramos y caladas.

El mundo en el que nada sabe a nada donde el agua y la comida misma están ya envenenadas marcan el estilo fotocopias pero quedan aun personas que brillan con luz propia.

Por decir NO cuando decirlo está prohibido, por decir que SI cuando se lo marcan los latidos, por tener la valentía de enfrentarse, el interés, el tesón y las ganas de superarse, por currarse con esfuerzo su propio camino, por creer en sí mismo y no en el destino, bajándose de la cinta transportadora queriendo ser los dueños de sus mentes y sus horas.

Brillando fuerte en el reino de lo inerte porque hay un sentimiento y por ello van a muerte, cansados ya de ser pisados como alfombra, dejaron la cortesía y viven entre las sombras.

La vida es vida como cuando vida actúa y lo natural es enfrentarte con quien te hace la púa. No veo belleza en un tibio con modales, el brillo está con los rebeldes y anormales.

Los que tienen miedo pero no hacen caso hoy se juegan a cada paso el triunfo o el fracaso al rojo vivo van por una cuerda floja, intentan la pirueta aunque ninguna regla escojan.

Viviendo enamorados de gestos infrecuentes para unos delincuentes, para mi diferente. Lo digo con una sonrisa, porque ellos tienen sangre y los demás... solo tienen prisa.

A muerte en la vida, despierto en la ruina. Al filo suicida, profunda mi herida. Mirando a los ojos, jodiendo con miedos, amor y odio en nuestro trayecto.

A muerte en la vida, despierto en la ruina. Al filo suicida, profunda mi herida. Mirando a los ojos, jodiendo con miedos, amor y odio... a veces me pierdo.

lunes, 1 de septiembre de 2014

IQBAL MASIH

Iqbal Masih tenía cuatro años cuando su padre lo cedió a una fábrica de alfombras de Punjab a cambio de un préstamo para pagar la boda de Aslam, el hijo mayor. Era un hecho habitual: los hijos menores eran entregados a cambio de préstamos, para casar a los mayores. Para la madre de Iqbal, una campesina pobre, conseguir el dinero para la boda de Aslam era una obligación: reunir una suma apreciable para permitir que su hijo Aslam se pudiera construir una casa o adquirir tierras antes de casarse. En aquellas circunstancias, Iqbal y Patras, el otro hermano menor de Aslam, debían mostrase solidarios con su hermano mayor.

En estos casos, los patronos de las fábricas recuperaban el dinero prestado descontando una parte del salario mensual acordado con sus obreros esclavos, o con su familia en el caso de menores, lo que forzaba a los trabajadores a permanecer a su servicio hasta la restitución total de la deuda. Pero a los patronos les alegraba ver a los trabajadores o a las familias de los menores pedir nuevas cantidades antes de que el miserable salario hubiera redimido la deuda anterior, ya que de esta forma la deuda no se amortizaba nunca. Al contrario, crecía, y el patrón se podía seguir beneficiando de aquel trabajo en condiciones de esclavitud.

Fue en estas circunstancias que el 1987 Iqbal empezó a trabajar más de 12 horas diarias haciendo alfombras para devolver el préstamo familiar, pero a causa tanto de los leoninos intereses que había impuesto el amo sobre el préstamo, como de los nuevos préstamos solicitados por el padre, la deuda se iba haciendo cada vez mayor, hasta que llegó a las 13.000 rupias años más tarde, el 1992.

Entonces, al cabo de cinco años, Iqbal conoció a Ehsan Khan, un luchador contra el trabajo esclavo, creador del Bhatta Mazdoor Mahaz (Frente de los trabajadores de ladrillos). Las fábricas de ladrillos era otro de los focos de trabajo esclavo: doce horas al día, bajo un calor tórrido, familias enteras trabajaban elaborando ladrillos. Niños y niñas, desde los cuatro y cinco años, trabajaban desde la mañana hasta la noche ayudando a sus padres.

Iqbal aprendió de Ehsan Khan a no tener miedo de denunciar la situación de los niños tejedores de alfombras. Y a partir de 1993 se convirtió en un líder infantil que denunciaba las condiciones laborales, los horarios y el régimen de esclavitud en el que viven aún los niños trabajadores en algunos telares de alfombras.

Iqbal se empezó a hacer popular, y numerosas asociaciones humanitarias comenzaron a prestar oídos a una situación que contravenía los derechos infantiles y que el Gobierno de Pakistán había preferido ignorar hasta la fecha a pesar de los acuerdos internacionales suscritos. En 1992, Pakistán había firmado la Convención contra el trabajo infantil, poco después de que hubiera prohibido la esclavitud por deudas. Pero el trabajo infantil y los trabajos por deudas a pesar de todo se seguían practicando.

A causa de sus denuncias y de su activismo, Iqbal era un personaje cada vez más incómodo para aquellas personas que se beneficiaban del trabajo infantil. A pesar del riesgo que adquiría a causa de su combatividad y creciente notoriedad, a pesar de las amenazas de muerte que recibió, siempre rechazó la escolta policial, incluso se negó a trasladarse a la capital o a un lugar más seguro. Prefirió quedarse entre los suyos.

En 1994 Iqbal ganó el "Premio Reebok a la juventud en acción", instituido para reconocer las actividades en pro de la infancia. Un premio otorgado por Reebok, una multinacional que paradójicamente estaba utilizado mano de obra infantil en sus fábricas de Pakistán (la concesión del premio coincidió con un reportaje de la cadena CBS en el que se denunciaba esta paradoja).

Iqbal en alguna ocasión había dicho que quería llegar a ser abogado, para poder defender con más eficacia su causa. Pero un año más tarde, en 1995, mientras iba en bicicleta, fue asesinado de un disparo.

En el año 2000 se otorgó el "Premio de los Niños del Mundo" por primera vez. A título póstumo, se concedió a Iqbal Masih.

Biografía

Iqbal Masih